Yunier Riquenes García Coordinador editorial
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Fragmento de “Historia de amor de una perra de pelea”

¿Qué significa ser una perra de pelea? ¿Qué culpa tenía yo de nacer de raza bulterrier? Mi madre nunca me lo dijo, pero hay situaciones que a los padres no les da tiempo explicar y debe uno resolver. Nada sabía yo hasta que Leonardo y el amigo se robaron a un perro en la calle y nos encerraron en una esquina. Era un perro macho, bien grande y fuerte. Seguro lo alimentaban como a mí. Y no quería perder su territorio. Tenía las patas largas, fuertes y un hocico largo.

Estuvo temeroso primero, pero el amigo de Leonardo me lo tiró encima y llegó a rasparme con un colmillo. Entonces Leonardo me gritó dale, Fiona, dale. Y yo me transformé. Le caí a mordidas sin darle tiempo a reaccionar.

Entonces dijeron es una perra de pelea. Y entendí. Es una máquina de matar, dijo otro. Y fue también la primera vez que a Leonardo le daban dinero por mí.

¿Sería una máquina de morder y matar? Me llevaron varios perros robados. Y gritaban dale y yo les iba encima. Y cambiaron mis sueños. Comencé a soñar casi siempre con las peleas. Siempre me levantaba en guardia, siempre soñaba que podía ganar, con las mejores mordidas, con la estrategia para llegar más fácil al hocico y a la cabeza del otro.

La Fiona que yo era se convirtió en otra perra, dejó de soñar con la madre, dejó de pensar en Pinto. Era la furia que me dominaba, que solo controlaba Leonardo cuando me gritaba; y si no entendía me golpeaba para hacerme reaccionar. Perdía mis sentidos por el olor de la sangre.

Hasta llegué a morder al amigo de Leonardo que entró sin avisar a la casa mientras Leonardo dormía. Y conocí la furia, la rabia. Y volvieron a inyectarme para quitarme tanto odio.

Después de recorrer la ciudad me encerraron en un cuarto al fondo de la casa. Entonces era una perra prisionera que no podía salir al patio a enterrar los huesos de pollo. Solo comía y dormía. Era una perra entre cuatro paredes. Una perra que ladraba cuando escuchaba voces, una perra que tenía que imaginar la cara de la gente.

Estaremos encantados de escuchar lo que piensas

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