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Julián del Casal, la prosa que nunca leímos

La prosa de Julián del Casal no es tan conocida como su poesía. En Busto y Rimas, -libro que fue publicado después de su muerte– aparece parte de su labor como prosista. Pero la mayoría de sus escritos en prosa se encuentran en las revistas y periódicos de la época.

En 1963 el entonces Consejo Nacional de Cultura, hoy Ministerio de Cultura, recogió por primera vez ese material en tres volúmenes para celebrar el centenario del poeta. El primer volumen contiene algunos de los artículos, cuentos y ensayos encontrados en las revistas El Fígaro, La Habana Elegante, La Habana Literaria y los Bustos, -selección hecha por Casal de su prosa– intensa y concisa, según criterio de G. Duplessis.

En el segundo volumen aparecen los artículos de La Discusión del 1890 firmados por Hernani, seudónimo que usaba Casal en esa publicación de la que estaremos hablando próximamente.

En el tercer volumen se recopilan las Crónicas semanales y conversaciones dominicales, publicadas en El País, órgano oficial del Partido Autonomista; el epistolario de Casal y sus traducciones. Así como las notas y variantes de los tres tomos.

Hoy queremos regalarles un artículo titulado “Para las mujeres”, publicado en La Discusión.

Para las mujeres

Ahora que sopla el viento del Sur; que el polvo obliga a cerrar las ven­tanas; que las palomas están cansadas de arrullarse; que los poetas no quieren hacer versos; que las flores languidecen en las macetas; que las fuentes se callan en los jardines; que los teatros van a cerrar sus puertas y los templos católicos a abrir las suyas; quiero ofrecer a mis lectoras, como les ofrecería un ramo de crisantemos, si fuera Lachaume, un collar de diamantes, si fuera Hierro o una diadema de estrellas si fuera Dios, una serie de cuentos pequeñitos—género literario inmortalizado por Tomás de Quincey en Inglaterra, por Baudelaire y Mendes en Francia, por la condesa Lara en Italia, por Ivan Tourgueniev en Rusia y por Fernández Bremon en España—, para que no sientan el hastío de las noches sin baile, el cansancio de los largos exámenes de conciencia o la tardanza en abrirse de las rosas primaverales.

Yo no ambiciono, en mi carrera literaria, más que las miradas de vuestros ojos o los besos de vuestros labios, cualquiera de esas cosas vale más que las aclamaciones de las turbas ebrias o los elogios de los críticos más imparciales. Vosotras no extrañaréis, como mis amigos modernistas, que yo prefiera la luz de la luna a la de los focos eléctricos, la torre de Pisa, como Maupassant, a la torre Eiffel; las baladas melancólicas de Heine a los decretos sanguinarios de Bismarck, el imperio liberal de D. Pedro a la república desconocida de Da Fonseca, ni de que conserve cual hostia blanca en cáliz cincelado, por venerar la memoria de mi madre, la fe católica en una época de escepti­cismo, o el culto de la aristocracia, por odio a lo vulgar en un siglo feroz­mente democrático.

Dentro de esos cuentos, pequeñitos como vuestros pies, y variados como vuestros caprichos, trataré de engarzar, a la manera de un diamante en una sortija, alguna escena tomada del natural o de los espacios de mi fan­tasía, donde he levantado un castillo de jaspe, metales y piedras preciosas, para olvidar, en compañía de nuestras imágenes adoradas, las fealdades de la vida y los horrores de la soledad.

Si os gustan los cuentos, tendré el honor de imprimirlos, con caracteres dorados sobre papel de China azul pálido, en un volumen pequeñito también, como vuestros libros de oraciones, para que guardéis entre sus hojas los billetes perfumados de vuestros adoradores.

Y voy a empezar la tarea, con la conciencia tranquila y el corazón satis­fecho, porque no hay mejor ocupación, fuera de las de hacer versos, pintar cuadros o cincelar estatuas, que conversar con vosotras.

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Licenciado en ciencia de la computación y matemática. Comence el mundo del audiovisual desde el 2000 para luego terminar en el diseño gráfico. Actualmente soy miembro de la Oficina Nacional de Diseño y de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales. Fundador y webmaster de Claustrofobias Promociones Literarias.

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