Fernando Rodríguez Sosa, promotor de la literatura cubana con puntos y comas

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Encontré al periodista y crítico literario Fernando Rodríguez Sosa en la librería Fayad Jamís, en la calle Obispo de La Habana Vieja. Lo había amenazado antes con la entrevista, pero esta vez grabadora en mano, y gracias a la gentileza del equipo de esta librería, lo llevé a la cocina y allí conversamos acerca de la promoción de libros y autores cubanos, un tema que, como me diría él mismo, nos apasiona a ambos.

Soy de los que escuchan y ve a Fernando Rodríguez Sosa, en la radio y la televisión. Y quiero que sea este un reconocimiento y agradecimiento por parte de oyentes y lectores a quien entrega su tiempo y vida a la promoción literaria y a la comunicación.

 ¿Por qué promover los libros?

Esa es una vieja aspiración que tenía desde que era muy pequeño, amo los libros desde que los empecé a leer a través de las imágenes, esto se ha dicho mucho, es casi un lugar común. Desde que era niño, antes de conocer el alfabeto y aprender a leer ya leía a través de las imágenes de los libros que mi madre compraba, y a partir de ahí me he convertido en un amante del libro y la literatura. Ha sido algo que me ha acompañado a lo largo del tiempo.

Hay una anécdota que te voy a contar que es muy significativa. Cuando me gradúo en el año 1974 en licenciatura en Periodismo en la universidad de La Habana, comienzo a trabajar en un cargo de dirección y comencé a colaborar desde ese mismo año 1974, septiembre recuerdo, con un comentario literario que fue lo primero que se publicó de mi autoría en un órgano de prensa, en la revista Bohemia y era precisamente un comentario sobre un libro de textos del periodista chileno Augusto Olivares, que había caído junta a Salvador Allende defendiendo La Moneda. Era un comentario de un libro y parece que eso me signó a partir de ese momento a que los libros me acompañarían por siempre.

La radio…

A la radio llegué por azar, por un problema que todos los cubanos vivimos: el período especial. Yo me vinculé desde mi graduación en la universidad de La Habana en el año 1974 en la prensa escrita que realmente la amo, me parece que es lo que realmente puede perdurar en el tiempo, pero en el periodo especial sabes muy bien que las publicaciones periódicas un poco se deprimieron, se eliminaron algunas publicaciones, otras redujeron sus tiradas, su número de páginas y por tanto fui a la radio.

Fui a la radio un poco como vía alternativa y realmente me enamoré de la radio. Mi primera emisora en serio, por llamarle de algún modo fue CMBF Radio Musical Nacional donde comencé haciendo comentarios literarios y que aún me mantengo en esta emisora y posteriormente me fui incorporando a otras emisoras de radio y en estos momentos (te comentaba antes de dialogar contigo en esta entrevista) tengo a mi cargo doce programas de radio a la semana.

La radio es un medio realmente fascinante, la radio es un misterio y te cuento otra anécdota relacionada con la radio. Un día iba por las calles de Matanzas y alguien me oye hablar.  Y me para y me dice: hay disculpe, pero, ¿usted es el que habla por la radio con lo puntos y las comas? Yo realmente todavía me pregunto cómo fue que ella pudo determinar que yo hablaba por la radio con los puntos y las comas, pero eso te da la medida del alcance que puede tener el medio radial que para muchos es subvalorado, pero que realmente pienso que independientemente de los avances de las nuevas tecnologías, sigue siendo la radio la madre de todos los restantes medios de comunicación.

Una estación para la literatura en la madrugada de martes miércoles de Radio Rebelde…

El programa Estaciones se transmite por Radio Rebelde de lunes a viernes de 10:30 pm a 12:30 am. Es un programa que está caracterizado cada día por un tema. Se seleccionó que el martes fuera la noche de la literatura. Yo realmente llegué al programa cuando ya estaba establecido este día como día de la literatura y día de la pregunta inteligente, pero realmente es un programa muy agradecido.

Tengo también anécdotas muy interesantes y realmente insólitas, un día iba por el centro histórico habanero y una persona me detiene. Era martes. Y me dice: bueno esta noche, ¿de qué habla usted? Le digo, no hoy es martes, Escriba y Lea sale los miércoles. Me dice, no, Escriba y Lea, no, Estaciones. Eso también te da la medida de lo que comentaba en la pregunta anterior del alcance que puede llegar a tener los medios de comunicación como la radio. Realmente es un programa muy enriquecedor, es un programa que está siempre interactuando con el oyente, es un programa en vivo, aclaro, no es grabado, donde puede suceder cualquier cosa y es un programa, que te vuelvo a repetir, me enriquece mucho y que me obliga un poco a estar también actualizado de lo que está sucediendo en el mundo de la literatura.

El programa de la televisión Escriba y lea…

A Escriba y Lea también llegué por azar, había una asesora del programa que me invitó a hacer la prueba de cámara y a partir de ahí me mantuve una primera etapa compartiendo pantalla junto con Guillermo Rodríguez Rivera, el prestigioso intelectual cubano, poeta, profesor universitario, ensayista y a partir de un determinado momento me he quedado en Escriba y lea.

Es un programa, que como le digo a mis amigos es la punta del iceberg, de una persona que se decida a desarrollar una labor de comunicación porque evidentemente Escriba y Lea, la televisión, te da una inmediatez y da una imagen pública con las personas que reciben el mensaje mucho mayor que otro medio de difusión.

Realmente es un programa muy enriquecedor, es un programa donde yo no leo en telepronter como algunas personas me preguntan. Para nada, preparo un comentario con los elementos que me parecen esenciales para una persona acercarse a un libro: el sello editorial, el tema del libro, los datos del autor, mi opinión breve, por qué ese libro vale la pena que el televidente lo busque y lo lea, me parece que eso es esencial, dar en tres minutos una invitación a la lectura, que una persona pueda leer ese libro y pueda encontrar satisfacción, placer, lecciones en las páginas de ese libro.

A qué le echa de menos en los medios de comunicación en Cuba a la hora de la promoción literaria…

Pienso que se puede hacer mucho más, pienso que el movimiento literario y editorial cubano es muy sólido y que no está a la medida de esas potencialidades que se le ofrecen al público lector y más aún me parece más preocupante el problema cuando aparecen nuevos medios audiovisuales que son medios que pueden atraer la atención de las jóvenes generaciones en detrimento del libro.

En uno de mis programas en Habana Radio siempre pregunto a mis invitados si creen que el libro va a morir en soporte de papel con el avance de las nuevas tecnologías. Pienso que el libro va a seguir manteniéndose, independientemente de que existan otras formas tecnológicas de acceso a la información y al entretenimiento, pero pienso que la humanidad en sentido general, no debería dejar morir el libro en papel, esa relación que se establece entre el lector y el libro en soporte de papel es insustituible a partir de otros medios y otras tecnologías.

Me parece que debería hacerse más énfasis en los medios de comunicación cubanos y en otras vías alternativas porque no solo hay que pensar desarrollar el interés por la lectura a través de los medios de comunicación, hay otras vías como pueden ser los espacios de promoción diseminados por todo lo largo de la isla donde se establece una especie de toma y daca entre el promotor y el potencial lector. Pienso que todos eso espacios deben potencializarse más en algunas ocasiones con un sentido más inteligente del lenguaje y de la manera de llevar el lenguaje, porque realmente no es obligar a la persona a leer un libro, es sencillamente motivar, incentivar que esas personas con el mensaje que tú le estas dando vayan a buscar ese libro y por supuesto que no queden defraudados luego de acceder a la lectura.

El contacto directo con los lectores… en librerías…

Esto confirma un poco lo que comentaba en la pregunta anterior, pienso que todo espacio es válido para incentivar para que las personas lleguen a las páginas de un libro, por eso tengo varios espacios que están vinculados a esta problemática.

En la librería Fayad Jamís en el centro histórico de la capital cubana, una librería emblemática, tengo tres espacios, dos con una larga tradición. Uno se llama Libro a la carta que lleva dieciséis años de creado. Es la invitación a un autor para conversar sobre el desarrollo de toda su obra y por supuesto al final el autor lee una especie de panorama general de la obra publicada.

El segundo espacio de la librería Fayad Jamís es Páginas Inéditas, con solo seis años de creado. Como su nombre indica es un diálogo con el autor y este al final lee textos inéditos.

El más reciente que acaba de surgir en noviembre es el espacio El Elogio Oportuno, un espacio que está inspirado en un aforismo martiano: El elogio oportuno fomenta el mérito y la falta del elogio oportuno lo desanima, y el propósito central es rendir homenaje y rendir tributo a autores, a libros e instituciones que cumplan aniversarios cerrados en el transcurso del año en cuestión.

También tengo el espacio en Matanzas que lleva diecisiete años de creado, Entre Puentes que hago con Rafael Rigot Mendoza, promotor cultural, poeta en la sede de la UNEAC yumurina, que se propone un poco el espectro mayor, no solo escritores sino también personalidades de la cultura para establecer un diálogo con esa persona y un poco informar de que está haciendo, que va a hacer y cuál es el aporte que ha realizado al devenir de la cultura contemporánea cubana.

Son espacios que como te decía son válidos para este propósito de incentivar, de motivar a las personas que se acerquen a un libro y descubran los tesoros, los misterios, la enseñanza que se encierran en las páginas de cualquier libro impreso.

Cuán difícil resulta escoger títulos y autores para promover…

Es una pregunta difícil, pero interesante. Yo he tenido una línea que nadie me ha impuesto, me la impuse yo por un problema de convicción, trato de promover, difundir en primera instancia la literatura cubana. Existen por supuesto sellos editoriales que publican títulos de autores extranjeros que me parece algo bien interesante porque hay que conocer también el mundo y lo que se hace en el mundo, pero me parece que en estos espacios sobre todo el espacio de la televisión es un espacio privilegiado. He seleccionado libros de autores cubanos de cualquier generación, y siempre trato de llevar un balance de lo que se publica, de los géneros, de las épocas y generaciones.

Incluso te comento que a veces me acerco a libros que no son de mi total interés y mi total predilección, pero que me parece importante darlos a conocer y promoverlos. Te voy a ser concreto en un ejemplo.

A mí no me gusta la ciencia ficción, ni la fantasía heroica como lector, pero pienso que en Cuba existe un sólido movimiento de fantasía heroica y de ciencia ficción que es necesario promover y que está a la altura de la ciencia ficción y la fantasía heroica que se escriben en el mundo contemporáneo.

Por eso los promuevo en mis espacios, aunque no los prefiera como lector, porque me parece que un promotor, de una persona que se dedica a comentar todo lo que se publica en la literatura cubana tiene que tener un espectro, un diapasón muy amplio y no puede circunscribirse a un género, a un autor o a una generación del catálogo editorial cubano.

Tu libro con los comentarios… cuándo…

Muchas personas me lo han propuesto, pero realmente no he pensado en ello, he publicado con el tiempo varios prólogos en ediciones de libros de autores cubanos, publicados dentro y fuera de Cuba, y también algunos pequeños libritos que recogen algunos de mis textos, pero no he pensado en esa recopilación.

Ahora sí estoy enfrascado en un proyecto que me ilusiona mucho, mi hija Alinne Marie Rodríguez, que es periodista igual que yo, obtuvimos en el año 2016 el premio Memoria que convoca el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau a proyectos de libros que rescatan la memoria de la nación cubana.

Presentamos un proyecto con el título Verónica Linn a escena la memoria y como su propio título indica, recoge la historia de esta mujer que es una figura imprescindible del teatro, la radio, el cine y la televisión cubana, una mujer con más de 85 años de vida que realmente ha aportado mucho al desarrollo de la cultura cubana. Estamos haciendo ese libro entre mi hija y yo y tal vez ese va a ser mi primer libro en grande que se publique, y será también un placer que sea en coautoría con Alinne Marie, que se dedica también como yo, al ejercicio del periodismo.

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

Fernando Rodríguez Sosa nació en La Habana el 3 de diciembre de 1952. Desarrolla, desde hace más de treinta y cinco años, labores de dirección, edición y promoción, en diversas instituciones culturales y en medios de difusión masiva cubanos.

Ha impartido conferencias, talleres y cursos de postgrado en centros docentes e instituciones culturales sobre temas periodísticos, artísticos y literarios. Fue secretario del Consejo Científico de la Fundación Alejo Carpentier.

Ha recibido más de una decena de premios y menciones en concursos periodísticos y literarios nacionales. Recibió la Distinción por la Cultura Nacional (2000), que otorga la República de Cuba.

En el 2005, recibió el Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro, que otorga el Ministerio de Cultura por la obra de la vida.

En el 2007, le fue concedida la Distinción Félix Elmuza, otorgada por la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y el Premio Nacional Promotores de la Lectura Raúl Ferrer, concedido por la Biblioteca Nacional José Martí.

FUENTE: Enciclopedia Colaborativa Ecured

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Licenciado en Letras (2006). Ha obtenido, en el género de cuento el Premio Cauce, Premio Razón de Ser, Premio La Isla en peso, la Beca de Creación Fronesis y la Beca de creación. Cofundador de Claustrofobias Promociones Literarias con Naskicet Domínguez Pérez

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