José Soler Puig es símbolo de Santiago de Cuba

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¿Quién es José Soler Puig?, me preguntó alguien en la calle de Santiago de Cuba. ¿Es santiaguero? Me quedé en silencio, ¿cómo responder, qué decir? Solo atiné a dibujar una sonrisa y dije, sí, es muy santiaguero. Es uno de los símbolos de Santiago de Cuba, un gran escritor, un gran artista.

Esta persona no tenía por qué saber quién era / es Soler Puig, me dije. Y le respondí de la mejor manera. Le hablé de Soler y de sus libros, del artista preocupado por su gente y su familia, del Soler optimista, batallador que iba a la calle a buscar, “robar” sus historias. Había que contar, por ejemplo, cómo había llevado la vida de Santiago a sus novelas, a toda su literatura. La vida de la panadería está en El pan dormido, y el mundo de los roneros en Un mundo de cosas.

Es Soler Puig un hombre y un autor muy contemporáneo, comenté, en literatura y pensamiento. Y le hablé sobre las entrevistas que había dado a muchos periodistas, sobre todo después de recibir el Premio de novela Casa de las Américas. El escritor, el artista, siempre afirmó Soler, se fragua trabajando, leyendo y escribiendo. Ese es el verdadero.

¿Tú lo conociste? Me preguntó. Sí. Le respondí. Conocí a Soler desde sus libros, desde sus novelas y su palabra. No hay mejor manera. Ahí, en sus palabras, puede descubrir uno su sinceridad, su batallar con la vida y el trabajo, su carácter. Es imposible mentir tantas veces con la palabra, y cuando lo lees sientes que estás mirando un pedazo de vida.

Sus entrevistas lo desnudan por completo, fue un hombre sin miedo, sin límite. La obra de Soler está dividida en varias facetas. El radialista en CMKC Radio Revolución, que mantuvo a los oyentes de Santiago pegado a una radionovela, el cineasta, el dramaturgo, el novelista, el cuentista. Tal vez no fue un genio en todas, pero lo mejor es que fue un hombre de búsquedas y retos.

En las obras de Soler está parte de la historia de nuestro Santiago, y sus personajes, esos que estuvieron muy cerca de él. Se respiran sus calles, y la atmósfera de varios contextos. Está la mejor definición del hombre y la mujer de esta tierra. Defendió Soler a la mujer, tiene los mismos derechos, dijo varias veces.

Aquella persona me dijo, ¡qué interesante este hombre! Desconocerlo no era culpa de él. Soler sigue necesitando más promoción de su vida y obra. Como símbolo de Santiago deberíamos encontrarlo un poco más en nuestra cotidianidad. No basta con estar como nombre de un Centro de Promoción Literaria, una Distinción y un premio literario. Fue Soler un hombre vivo, de carne y hueso.

Nada más hermoso cuando dice José Soler Puig: “Santiago es la franqueza, la capacidad de lucha”. Y hay que darlo a conocer en toda su extensión para todas las generaciones de cubanos y cubanas.

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Licenciado en Letras (2006). Ha obtenido, en el género de cuento el Premio Cauce, Premio Razón de Ser, Premio La Isla en peso, la Beca de Creación Fronesis y la Beca de creación. Cofundador de Claustrofobias Promociones Literarias con Naskicet Domínguez Pérez

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