Quiero comprar un reloj de arena

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¿Eres de esas personas que siempre están consultando el reloj? ¿Eres uno de esos transeúntes que bajan y suben calles en lucha perenne contra la tarjeta que tienes que marcar para llegar puntual al trabajo? Seguro no te alcanza el tiempo o vives en constante zozobra por llegar a una cita. Yo fui uno de esos individuos que Julio Cortázar escribió en uno de sus textos. Yo fui uno de esos a los cuales le regalaron un reloj el día de su cumpleaños. Desde ese día tuve un infierno florido atado a mi muñeca y miren eso, me consideraba un tipo feliz.

En un maravilloso libro de Robert Louis Stevenson, sí, el mismo de La isla del tesoro, titulado Excursiones a Pie nos cuenta:

Conozco un pueblito en el que apenas hay relojes, donde a no ser por una especie de instinto para la fiesta dominical nadie sabe en qué día de la semana se encuentra, y donde una sola persona es capaz de decirnos la fecha y aun así se equivoca.

 

¿No te gustaría vivir en un lugar así? A mí me encantaría. Sucede que nos hemos vuelto esclavo del reloj y los calendarios y las citas, las reuniones. Apenas tenemos tiempo para atendernos, regalarnos, darnos un baño de calma pues el reloj, ese enorme dictador nos pone los pelos de punta.

Sigue contando Robert Louis Stevenson:

si la gente supiera lo lento que transcurre el tiempo en ese lugar, y qué cantidad de horas libres les regala, además, a sus sabios habitantes, me temo que se desataría una auténtica desbandada desde Londres, Liverpool y de París, desde otras grandes ciudades en que los relojes se han vuelto locos y marcan las horas unos más aprisa que otros, como si compitieran en una carrera…

Y miren, eso fue escrito en pleno siglo XIX y es como si estuviera escrito ahora mismo.

El tiempo, la lucha contra el tiempo. Los relojes, la lucha contra los relojes… son virus que nos atacan y apenas nos damos cuenta. Y no valen apotegmas filosóficos como eso de que el tiempo es lo único que se pierde y no se puede recuperar o de que el futuro dura mucho tiempo.

¿Qué hacemos? Yo fui uno de esos locos que bajaba por Enramadas atascado por el reloj. Pero me he llamado a la calma, he regalado mi reloj pulsera, y en mi celular he quitado la opción de dar la hora.

Desde entonces el tiempo es mi esclavo, es él el que tiene que esperar por mí. Es por ello que ahora quiero comprar un reloj de arena. Un reloj para sintonizarlo a mi antojo. Un reloj borgiano. Un reloj sin números. Un reloj sin tiempo.

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Licenciado en Estudios Socio Culturales (2012). Miembro de la UNEAC. Ha ganado los premios de poesía José María Heredia (1992-1997), Pinos Nuevos, Calendario... Labora en la sección cultural de la radio CMKC, Radio Revolución.

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