Entrevista

Luis Cabrera Delgado | No soy de los escritores que escriben para sufrir

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Acercarse a la obra de Luis Cabrera Delgado nos descubre al verdadero Luis, tal vez ignorado, tal vez poco reconocido, aunque una enorme cantidad de premios y reconocimientos ya se alojan en su casa y más de cincuenta libros publicados entre cuento, novela, teatro y poesía para niños. También ha escrito para los adultos, ha escrito para la radio y ha dictado conferencias en Cuba y el extranjero.

Luis Cabrera Delgado es referencia para muchos escritores. Desde el centro de Cuba escribe y publica un título tras otro. No es uno de esos escritores que se pavonea en los pasillos. Se le ve sencillo.

Claustrofobias quiso compartir con él en un viaje a Santa Clara. Lo encontré en la librería Ateneo Pepe Medina. Entramos a una oficina prestada y comenzamos nuestro diálogo. Primero quería saber sobre su profesión y la literatura:

Soy sicólogo de profesión, trabajé en un hospital clínico infantil durante muchos años y gracias a ello tengo tantas vivencias, muchas referencias a personajes con toda una serie de dificultades que los he llevado a la literatura. Los temas difíciles no han sido únicamente mis argumentos, pero quizás sean los que más han sobresalido.

Desde la primera vez que escuché hablar sobre Luis Cabrera Delgado me dijeron que era un hombre que trabajaba los temas tabúes. Y volví sobre el asunto. Luis comenzó a enumerar cómo lo había abordado en algunos de sus libros. Por ejemplo, Pedrín. El primer discapacitado infantil de la literatura cubana.

Pedrín es un libro que fue mención en el concurso Ismaelillo en el año 1981, y se vino a publicar once años después. Es un discapacitado físico, un niño al que le falta un brazo, y la demora en la publicación de este libro fue precisamente porque la editora que había en aquel momento al frente de la colección en Gente Nueva, consideró que era muy feo un protagonista niño en un libro infantil que fuera un discapacitado físico.

Era algo que se mencionaba de paso, no era un libro que se recreaba sobre la discapacidad; todo lo contrario, pero me propuso o me exigió, que había que quitarle ese renglón donde decía que a Pedrín le faltaba un brazo. Y yo no estuve de acuerdo y no me lo publicó. Entonces tuve que esperar once años para que el libro se publicara. Ese fue el primer discapacitado infantil de la literatura cubana. No sé si después han aparecido otros.

La primera referencia que tuve sobre Luis fue Ito. Me dijeron que si quería leer algo duro que leyera aquel libro para niños. Ni siquiera tuve que preguntarle. Él se animó de inmediato:

Ito no es un libro en particular, es toda la referencia que yo tuve con los niños que los padres me llevaban a la consulta porque le veían conductas que no eran las que esperaban en un niño varón y querían cambiarlo. Era el sufrimiento para los niños, para los padres.

Ito, creo que refleja esa vida difícil para estos niños que tienen determinadas características diferentes a lo que se espera en los niños varones.

¿Y el libro del tema del sida…?

¿Dónde está la princesa? es un libro que está basado en la filosofía de la muerte, qué hay después de la muerte. Y la gente dice que es el libro del tema del sida, y yo creo que es el libro de la filosofía de la muerte. Lo que pasa es que yo tenía que matar a todos los personajes, y la forma fácil de matarlos era que tuvieran sida.

La princesa era una cantante de rock que se muere de sida. Su hijo quiere saber dónde está la princesa, dónde fue a dar. Cada una de las personas que conviven en el sanatorio con él tiene una filosofía de vida distinta a lo que va a ocurrir después cuando ellos se mueren. La ficción de la literatura permite que este niño acompañe a esos mundos de la reencarnación, de la nada, del paraíso, en busca de la madre.

Luis introdujo también su amor al teatro con Mayito, premio Uneac en 1984. Aquí se muestra la inadaptación del niño a la beca, el maltrato físico y sicológico, el retrasado mental…

También tengo una obra de teatro que es premio Uneac en el año 1984, Mayito. Es la inadaptación a la beca de un niño sobreprotegido, la inadaptación por el rechazo, el maltrato físico, sicológico que le hacían sus compañeros.

Está también el personaje del aparecido de la mata de mango. Es un niño retrasado mental que tiene relación con un fantasma que sale en los campos. No lo es lo mismo un aparecido en una ceiba, en un palmar, que en una mata de mango. Dentro de las categorías nuevos fantasmas eso es lo último, y entonces estos dos seres infelices se encuentran y establecen una relación.

¿Y actualmente tiene temor en trabajar algún tema?

No tengo ningún temor en trabajar los temas porque esto es una cosa muy discutible. Yo no escribo especialmente para los niños. Escribo aquellas cosas que tengo necesidad de escribir, que tengo necesidad de comunicar. Mi literatura tiene una serie de características propias de mi personalidad, soy una persona tímida, siempre quise ser maestro.

Fui sicólogo durante veinte años trabajando con niños. Necesariamente a la hora de yo expresarme mi lenguaje se comunica más fácilmente con ellos que con los adultos, por eso es que las editoriales y los concursos son los que determinan que esos son libros para niños. Pero los adultos también leen mis libros.

Quise preguntarle si no le parecía que era injusto que muchos lectores y críticos lo valoraran solo como escritor para niños, pero no fue necesario, saltó de golpe.

En los últimos tiempos estoy batallando contra el calificativo de escritor para niños. Soy escritor, quiero que me reconozcan como escritor. Y no es por una actitud peyorativa frente a la literatura infantil, todo lo contrario, me parece que es enalteciendo las letras para los niños si los ponemos al mismo nivel que otro escritor. Aparte de eso yo tengo dos novelas para adultos publicados por Letras Cubanas.

En estos momentos circula por las librerías cubanas la novela Cafetín de Buenos Aires, publicada por la editorial letras Cubanas, ¿qué les propone a los lectores?

Es una novela que está hecha sobre la base de referentes culturales, históricos, política, cinematografía. Es un collage de referencias culturales que van formando una historia de amor entre una china con un oficial norteamericano.

Es una historia que recorre de manera absurda y totalmente fuera del tiempo, pasajes desde la cruzada hasta las conquistas del oeste norteamericano, la Segunda Guerra Mundial, y que yo considero que también para los jóvenes puede ser asequible.

Es una novela a la larga muy divertida, porque yo escribo para divertirme. No soy de los escritores que escriben para sufrir, y quiero que mis lectores también se diviertan leyendo.

Después Luis me invitó a su casa a tomar un café, pero preferí un jugo de fruta natural. Supe de sus preferencias por los gatos. Me mostró gran parte de sus libros publicados en el extranjero. Cuántos libros no conocen los lectores cubanos, cuántas ilustraciones tan hermosas. Cuántas noticias. Que pocos saben sobre Luis.

Le mostré el trabajo de Claustrofobias y me habló de sus libros inéditos, y sin pensarlo tanto nos cedió un texto breve que publicaremos muy pronto en versión digital.

Más tarde comencé a leer el libro Exploraciones en la narrativa de Luis Cabrera Delgado, compilación y prólogo de Carmen Sotolongo Valiño, publicado por la editorial Capiro.

Ver perfil completo

Licenciado en Letras (2006). Ha obtenido, en el género de cuento el Premio Cauce, Premio Razón de Ser, Premio La Isla en peso, la Beca de Creación Fronesis y la Beca de creación. Fundador de Claustrofobias.

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