Mi poesía siempre gira sobre las mismas cuestiones: las preocupaciones existenciales, el amor, la muerte, la sociedad, afirmó el poeta holguinero Pablo Guerra, quien se acaba de alzar con el Premio de la Ciudad (Poesía, Holguín, 2013) con su cuaderno “La semejante naturaleza”. El poeta ya había obtenido el premio Navarro Luna en el año 2003 con el poemario “Tauromaquia y otras habilidades para salir del laberinto” (Ediciones Orto, 2005) y el Regino Boti en la edición del 2006 con el libro “Confesiones del pez volador” (Ediciones El Mar y la Montaña, 2008).
“La semejante naturaleza” es un poemario que se adentra en el mundo con una perspectiva crítica. Fija su mirada en el individuo, pero no desde esa posición intimista o hermética que caracteriza a cierta zona de la poesía cubana, sino que maneja al ser humano como el eje que mueve a toda una sociedad y le imprime su coherencia. Tampoco asume el poeta en este libro una postura pesimista, en tanto entreve una luz al final del túnel que puede indicar la esperanza para la humanidad toda, aunque, apunta el autor, no es exactamente una poesía del optimismo.
El lenguaje, respecto a sus libros anteriores, cambia considerablemente. Presenta algunas rupturas e incertidumbres a partir de una serie de ideas que se congelan en la medida en que son expuestas.
En próxima aparición por Ediciones Holguín podrá el lector acercarse a “La semejante naturaleza”, y desandar por esos angostos caminos que desvelan al poeta, y forman parte de la esencia y vitalidad de la poesía en todos los tiempos y en todas las épocas.
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