La vida de un profesional del crimen

Por Manuel Navea Fernández

En el libro, California duerme, Editorial Oriente, 2016, se cuenta la vida de un asesino, para decirlo con sus palabras: un profesional del crimen. Y se hace de la manera difícil, desde la profundidad del alma de este hombre al que pocas veces le tiembla la mano para quitar la vida de los otros. Esta obra es difícil porque encierra una complejidad formal muy poco acostumbrada en la narrativa de Vidal, tan deudora del latir cotidiano y explícito de sus personajes e historias.

Es difícil la misión de reseñar un libro difícil. Esta, la presunta última novela de Guillermo Vidal, es quizás la más difícil de todas sus novelas. Y no solo porque ya no tengamos al Guille con su barba entrecana, su mirada de sabio y su voz de maestro explicándonos las claves que ayuden a desentrañar este laberinto de palabras construido por él.

Si algo constituye, a mi juicio, mérito en esta novela es la contención. Este hombre no está haciendo un inventario de sus hazañas, ni una catarsis que nos descubra el drama sobredimensionado de sus contradicciones. El pulso narrativo nos va llevando de la mano de sus reflexiones con la misma frialdad con que prepara su próximo atentado. Pero, ojo, esta aparente enajenación nos va induciendo de a poco en el retrato despersonalizado de un ser marcado por la muerte y la persecución de sus víctimas. Y se nos muestra en un largo discurrir de la ¿conciencia? de este asesino; un monólogo tan sostenido como el trepidar de un tren, que va recorriendo los vagones significativos de su vida, saltando hacia atrás y adelante en el tiempo, pero siempre encarrilado hacia un destino del que será imposible escapar.

Siempre nos quedará la incertidumbre de cómo hubiera sido recibido este libro de publicarse años atrás, en vida de su autor. El protagonista, su historia, trazan líneas comunes con la historia nacional, con uno de sus momentos más álgidos, dramáticos, dolorosos e inolvidables. Y ahí la sensibilidad maestra de Guillermo Vidal para construir una obra que respeta ante todo el suceso histórico pero convierte en literatura el contexto, la vivencia, las razones para proveer un acercamiento principalmente humano a ese devenir. Sin concesión ideológica, sin protagonismos extraliterarios, creación pura y dura de un personaje y sus laberintos.

California duerme es una novela que debe leerse. Hubiera preferido que su autor aún estuviera entre nosotros, porque al repasar sus páginas tan distintas, inquietantes, desacostumbradas, sospechamos que Guillermo Vidal, el Guille, para muchos que lo conocimos, nos deparaba obras con tanta significación para la literatura como esta, dando fe, una vez más, del gran narrador cubano que ya era, y que estaba destinado a seguir siendo.

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1 comentario
  1. Reply
    yunier
    20 diciembre, 2016 at 6:42 pm

    Hoy estuvo en Claustrofobias parte del equipo de la casa editora Sanlope d eLas Tunas. Nos dieron una gran noticia, en esta feria sale una nueva edición de Matarile, de Guillermo Vidal, vayamos a la playita con Toño… si no sabes a que me refiero, te propongo que leas esta novela… picante…

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