Para Fidel, de regreso en el camino de Santiago

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Para ser don elegiste venir a este mundo, encarnar un cuerpo hecho de tierra, agua, aire, fuego y troncos… materiales finitos, otrora polvo de estrellas.

Elegiste tener un corazón, esa brújula, aguijón, huésped que no admite impurezas, para que no olvidaras tuorigen, ese lugar alque ahora vuelves, totalmente desnudo, hecho luz, así de inapresable, así de eterno.

Pudiste elegir otras maneras para hablarnos, quizás lluvia de oro, silbo acariciador, centella o lava; pero viniste humano, con un verbo brioso y unos párpados, alertas auncuando cerrados, cuando los otros dormían, cuando la densidad tendió velos de fango sobre las perlas.

Elegiste el Camino de Santiago, otro Santiago igual de iniciático y retador, un camino de piedra, hallazgos y utopías.Allí te encontramos, la mirada profética, llameante de quien tiene unaalucinación muy parecida a la verdad y sabe que El Dorado existe, esa Tierra sin males, ese cielo en la tierra… Te creímos, marchamos junto a ti, un fósforo encendido en el fondo del túnel.

Y viniste en tu reino; pero sentarse a tu diestra no era el trofeo sino estar en la mira, para salir proyectado contra el miedo conlos ojos llameantes de quien tiene una alucinación…

Pudiste partir sin dejar rastros, desvanecerte en forma de arcoíris, ascender entre nubes, simplemente marcharte en un carro de fuego; pero elegiste esperar sin pausa, que el tiempo, jueztridimensional, sometiera tu carne al capricho de Cronos.

Y aquí estás, de nuevo en el camino,vuelto polvo de estrellas, fetiche para no olvidar que un día estuviste entre nosotros y nos contagiaste un sueño muy parecido a la verdad, tu especial modo de re-crear la vida, de ser un don.

 

Mirna Figueredo Silva

Santiago de Cuba, 2 de diciembre de 2016.

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