Bajo la luz de las triquiñuelas

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 Distintos en su estética, pero escritos con el mismo afán de enriquecer con su musicalidad cada momento de la infancia, Bajo un sol rosado y Triquiñuela triquitraque, son dos títulos de poesía que tienen como premisa escudriñar en los pequeños rincones del mundo de los niños.

El primero de ellos, escrito por Nersys Felipe (Premio Nacional de Literatura), apela a lo que subyace en el alma de cada ser humano, a lo que puede ser encontrado sin dudas bajo este sol rosado dibujado con palabras. No caben formalismos al hablar de esta poesía escrita para los niños, pero que puede ser perfectamente disfrutada por todo miembro de la familia con la suficiente dosis de sensibilidad como para volver a la infancia. Compuesto por 30 poemas que tienen como premisa atrapar lo pequeño de un instante o de un objeto, la perspectiva en este caso es a menudo la del niño deslumbrado ante un descubrimiento o una vivencia.

La naturaleza juega un importante papel en esta obra. Elementos como el propio Sol, el mar y el viento, además de transportarnos a un ambiente del que de hecho somos parte, nos transmiten una suavidad sin límites. No se trata, obviamente de una naturaleza ante la que la infancia se detiene, sino todo lo contrario, es el medio integrado en un todo único con la figura del niño.

La infancia ve color en todo y así nos la retrata la autora. El sol es de un deslumbrante rosado, el mar es siempre azul y la arena que lo acompaña es amarilla. Colores que alumbran un mundo en el que no hay espacio para el vacío.

Triquiñuela, triquitraque. Recovecos del lenguaje, aparece bajo la colección Ala y Espuela trayendo para nosotros un repertorio de divertidísimas rimas, que tienen como protagonistas a diversos personajes extraídos del entorno. Los poemas de Isabel Blanco, Primera Bailarina de la compañía Danza Contemporánea de Cuba, nos cuentan siempre una historia encantadora en la que todo nos habla, y nos baila. La cubanía de los güijes y la hermosura de las rondas, son tópicos que asoman en estos poemas cuyo recurso más importante es el tratamiento del lenguaje en función de la poesía.

Jitánjaforas, elementos que crecen y decrecen hasta el final de los versos, y la visión mínima, la visión de lo pequeño, de los objetos cotidianos y hasta de las partes que los conforman hacen de este un cuaderno de poemas inigualables. La musicalidad en ellos invita a cantarlos más que leerlos. Con paisajes que van desde la naturaleza silvestre, hasta la cotidianidad citadina, esta obra es un completo divertimento para leer en compañía de adultos (o de niños).

Si en Bajo un sol rosado encontramos con el enorme recurso de la imaginación y la alternativa poética de la personificación, un sol que se viste, un aire que lo besa, y unas olas que lamen la arena, en Triquiñuela triquitraque hallamos a un enamoradizo, Don Romerillo, a un desparpajado Escarabajo, y a una Hormiga refunfuñona. Estas obras están unidas por el respeto al medio ambiente, sin las usuales pretensiones de didactismo, pero con las sutiles enseñanzas de quienes saben como llegar a sus receptores. De este modo, ambas autoras nos invitan a formar parte del mundo que recrean para nosotros.

Este mundo estaría incompleto, sin las magníficas ilustraciones de Albertho Díaz de León, que proyectan en nuestra imaginación la belleza y colorido de cada una de las obras, funcionando como un dispositivo para que el niño se adentre en estas páginas más que con atención, con verdadera alegría.

Sirvan estos libros, para enriquecer el verano nuestro con lecturas de amena distracción y sensibilidad sin límites y para que descubramos en cada página al niño que vive bajo la luz de cada triquiñuela.

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