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El libro desaparecerá

Todavía no salgo del asombro. Pero me gusta salirme de la burbuja, respetar el criterio de los demás, y más que juzgar pensar en las razones que provocan los comentarios. Para que me entiendan contaré la historia.

Estábamos muchos en la primera clase de la Maestría de Desarrollo Cultural Comunitario. Había muchas caras conocidas de nuestros estudios de licenciatura. Siempre me gusta conversar con la gente y saber qué opinan de los fenómenos sociales y culturales.

A mi lado estaba un muchacho más joven que yo. Le pregunté por su proyecto y me respondió que ninguno. Le pregunté si le gustaba leer y fue el detonante.

Nunca me he leído un libro, ya en estos tiempos no se lee, es el audiovisual lo que se consume, lo que pide nuestro cerebro.

Vale aclarar que estas frases las comencé a escribir en mi libreta, ante tanto asombro.

Ya nadie quiere leer, me dijo, ahora es mejor ver las películas, y no es necesario leer el libro. El libro desaparecerá, solo quedarán los libros de ciencias. No me cuesta trabajo imaginar un libro sin literatura.

Yo apenas podía respirar.

Mientras uno se pragmatiza las cosas esenciales se van perdiendo: el amor a la familia, a la pareja. Por la crisis la literatura va quedando obsoleta. Hay una crisis real y la literatura no es una necesidad primaria. ¿A qué se le dedica más dinero: al libro, o al cine?.

Intervine, interrumpí: ¿Y tus hijos? ¿Conoces algo de la literatura cubana?

Yo no les daría a mis hijos a leer El principito. Es un libro cruel. Y de la literatura cubana… no conozco nada de la literatura que se hace en Cuba, pero Príapos es el único libro que me gustaría leer por el argumento.

Me dijo que tenía veintitrés años, recién graduado en psicología. Y acotó que en sus tratamientos trabajaba con El alquimista, de Paulo Coelho, aunque nunca lo había terminado de leer, pero había visto que funcionaba aunque algunos pacientes lo abandonan.

Le pregunté por el trabajo de los sicólogos con los libros y me habló fugazmente de la biblioterapia. Y enseguida me dijo:

No leo porque me nazca, pero cuando me hablan del libro y me atrae lo que me dicen, lo busco y leo. Para eso están los críticos, para decir qué es lo que vale y qué dicen los libros; admiro el trabajo de ellos, evitan enfrentarnos a la mediocridad.

No discutí con el muchacho, no intenté siquiera hacerle saber mi criterio. Solo le dije que yo trabajo en un proyecto para promover el libro y la lectura, para que la gente viera el cine y el libro siguiera existiendo. Él insistió: ¡¡¡ el libro desaparecerá!!!. Le pregunté: ¿no será que cambiará el soporte? Pero me dijo que no, el libro va a desaparecer. Tú solo no podrás hacer nada.

Tenía mucho coraje por dentro. Pero me dije que solo iba a contar esta historia sin mencionar su nombre.

 

POSDATA:

La biblioterapia es una disciplina que inicialmente utiliza la relación de las personas, con la forma y el contenido de libros, como recurso terapéutico. La biblioterapia, así basada en la poesía y otras palabras escritas, es combinada usualmente, con la terapia a través de la escritura. Como una práctica general sanadora, la biblioterapia asume que la lectura tiene buenas propiedades.

En su práctica básica, la biblioterapia consiste en la selección de material de lectura relevante para la situación vital de una persona o grupo. Por ejemplo: para un niño que está en duelo por la pérdida de sus padres, la lectura de historias donde haya una situación similar, haría que ese niño comparta y compare su trance, y así se sienta menos solo en el mundo.

Wikipedia

 


Ver perfil completo

Licenciado en Letras (2006). Ha obtenido, en el género de cuento el Premio Cauce, Premio Razón de Ser, Premio La Isla en peso, la Beca de Creación Fronesis y la Beca de creación. Fundador de Claustrofobias.

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